Para
comprender el sentido de este neologismo -
biopoder - introducido por Michel Foucault, es importante comprender la
transformación conceptual y procedimental
que sufre el término “poder” y el sentido de sociedad a través de
diferentes momentos históricos. En el medioevo, por ejemplo, el poder era
ejercido a manera de represión, con la intencionalidad de declarar o finalizar
la guerra y negociar la paz o imponerla por medio de la fuerza. Los clérigos y
reyes asumían un rol gubernamental parco,
donde el bienestar de la sociedad en general no era imperativo para
gobernar.
Ya
finalizando la edad media y articulándose con el despliegue del Renacimiento,
se incorporan otras funciones al ejercicio del poder, que se refieren
básicamente al orden civil y la organización del aumento de la riqueza de los
individuos y grupos, esto debido al surgimiento de la nueva clase social, los
“burgos”. Sin embargo, el soberano o monarca seguía teniendo la potestad y el
derecho a la vida y a la muerte de sus súbditos.
Es
así, como para inicios del siglo XVIII, debido a los múltiples cambios de orden
cultural, científico, económico y religioso, se incorpora una nueva definición
de la sociedad, que ya no solo se limita a la organización, sino que trasciende a un intento por
conseguir el bienestar de la población, esto es, ahondando esfuerzos por el
mejoramiento de la salud del pueblo, que inicialmente se media por los índices
de mortalidad y por el aumento del
promedio vida. Esta transformación se da
debido a los altos índices de morbilidad por las grandes epidemias de la época.
Los años posteriores, esta definición de sociedad fue perfeccionándose más
debido al desarrollo de la ciencia y con esto, el mejoramiento de la calidad de
vida gracias a los avances en la medicina.
Es
importante resaltar, que en este siglo XVIII, con la problemática de las
endemias, las causas de las preocupaciones principalmente obedecían a la
disminución en el rendimiento del trabajo, el aumento en los costos económicos,
el decrecimiento de la producción, por lo que se veía necesario que los
enfermos recibieran una atención inmediata. Por esta razón, para finalizar el
siglo XVIII y comenzando el XIX, la medicina adquiere una función específica
que es la de “higiene pública”.
Con
la industrialización, surge en el sentido de la biopolítica, la preocupación por
la vejez, por la niñez abandonada, por los empleados que quedan fuera de
actividad, los accidentes en el trabajo, la invalidez permanente. Esto condujo
a introducir mejoras en instituciones asistenciales, que ya existían orientadas
por la Iglesia, pero donde se ahondaron esfuerzos y recursos para mejorar la
atención. De otra parte, se inicia una serie de mecanismos como los seguros, el
ahorro individual, mecanismos de seguridad, y otros.
Tomando
como punto de partida esta descripción de poder y sociedad en algunos momentos
cruciales de la historia, es importante comprender qué es eso que Michel
Foucault entiende por poder, asumiéndolo como “… la multiplicidad de las
relaciones de fuerza inmanentes y propias del dominio en que se ejercen, y que
son constitutivas de su organización; el juego que por medio de luchas y
enfrentamientos incesantes las transforma, las refuerza, las invierte…”1.
En este sentido, Foucault se dedica a estudiar todo el entramado del poder y
desarrolla a partir de su reflexión, teniendo en cuenta la integración de la
política con la economía, lo que se
conoce como biopolítica.
La
biopolítica o el estudio del biopoder, se comprende partiendo de la nueva
concepción de sociedad que se da en el siglo XVIII, donde a partir de ese
momento, se ha intentado agrupar y estudiar desde la práctica del poder o práctica
gubernamental, lo concerniente a los fenómenos propios de un conjunto de seres
vivos organizados, esto es, características y fenómenos como la salud, la
higiene, la natalidad, la morbilidad, la longevidad, las razas, entre otros.
Este estudio ha suscitado retos políticos y económicos convirtiéndose en
asuntos que forman parte de los planes de gobierno para los Estados a partir
del momento.
Michel
Foucault entiende que la sociedad “…es un archipiélago de poderes diferentes”2,
donde se da un “ejercicio del poder sobre el hombre en cuanto ser viviente”3.
Estas primeras reflexiones lo llevan a considerar el biopoder como “el conjunto
de mecanismos por medio de los cuales aquello que, en la especie humana,
constituye sus rasgos biológicos fundamentales podrá ser parte de una política, una estrategia
política, una estrategia general del poder”4. Es así, como la biopolítica
se convierte en un tema de reflexión sobre todos aquellos elementos que
constituyen la vida humana y que en cierta forma se convierte en situaciones
problémicas para el ejercicio del poder.
Así,
por ejemplo, el dispositivo de la sexualidad se convirtió en una prioridad para
los planes gubernamentales del Estado. “Este dispositivo del biopoder se
fundamenta en la planificación de la fecundidad de la pareja y en el registro y
control de los nacimientos, promoviéndolos o censurándolos según convenga a los
intereses políticos y económicos del Estado”5. En consecuencia, se
desplegó una gerencia o administración entorno al sexo y la fecundidad,
empleando esto con fines demográficos y económicos.
En
el ideal de biopolitica, se dan unos mecanismos de limitación del poder que ya
no van referenciados a robustecer o enriquecer al Estado, al modo que piensan
los economistas y gobernantes en la actualidad. Según Foucault:
La
población va a dejar de presentarse como un conjunto de sujetos de derecho, un
agrupamiento de voluntades sometidas que deben obedecer la voluntad del
soberano por intermedio de los reglamentos, las leyes, los edictos, etc. Se la
considerará como un conjunto de procesos que es menester manejar en sus
aspectos naturales y a partir de ellos.6
Esto
supone, que el problema de la población aparece como un asunto político moderno.
En la actualidad lamentablemente no se asume en el sentido de preocupación por
las personas, sino en el sentido de una “racionalidad planetaria o cálculo
planetario”.7 Esto evidencia, como la economía del mercado se
convierte en principio organizador y paradigma del Estado, regulando aspectos
inherentes a la naturaleza humana.
En últimas,
lo que la biopolítica reflexiona, es la relación contemporánea entre el
gobierno y el neoliberalismo, cuya política por la vida no se independiza de
los intereses comerciales y económicos. En pleno siglo XXI, podría decirse que
la drogadicción en jóvenes y adultos, el aumento de la inseguridad, la
corrupción, la pobreza extrema, el desplazamiento, entre otros, forman parte
del campo de la biopolítica, pero se quedan en los planes gubernamentales y en
las campañas políticas, pues en la ejecución no se desarrollan estrategias ni
se movilizan recursos al respecto.
Notas
y bibliografía
1. Foucault,
Michel, “Historia de la sexualidad” 1. La
voluntad del saber. Pg. 112 Traducido al castellano por Ulises Guiñazú.
Segunda Edición. Siglo XXI Editores Argentina S.A. Buenos Aires, Argentina,
2003.
2. Foucault,
Michel, “Estetica, ética y hermenéutica”. Pg. 239. Traducido al castellano por
Angel Gabilondo, obras esenciales, volumen III. Ediciones Paidós Iberica S.A.
Barcelona, España, 1999.
3. Foucault,
Michel, “Defender la sociedad: curso en el college de France (1975 – 1976)”.
Pg. 217. Traducción al castellano de
Horacio Pons. Primera Edición. Fondo de Cultura Económica de Argentina, S.A.
Buenos Aires, Argentina, 2000.
4. Foucault,
Michel, “Seguridad, territorio, población: curso en el College de France (1977
– 1978)” Pg.15. Traducción al castellano de Horacio Pons. Segunda reimpresión
en español. Fondo de Cultura Económica de Argentina S.A. Buenos Aires,
Argentina, 2007.
5. Garibay,
Ceballos, Héctor, “Foucault y el poder”
Pg. 115. Ediciones Coyoacán, México, D.F., 2000.
6. Foucault,
Michel, “Seguridad, territorio, población: curso en el College de France (1977
– 1978)” Pg.93. Traducción al castellano de Horacio Pons. Segunda reimpresión
en español. Fondo de Cultura Económica de Argentina S.A. Buenos Aires, Argentina,
2007.
7. Toscano
López, Daniel Gihovani, “Un estudio del biopoder en Michel Foucault”. Pg.
111. (Trabajo de grado para optar el título
de magister en filosofía). Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, 2008.

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