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miércoles, 22 de octubre de 2014

EL JUICIO DE SÓCRATES

Un recurso didáctico y ameno para enseñarles a los jóvenes y niños...

EL BIOPODER EN MICHEL FOUCAULT

Para comprender el sentido de este neologismo - biopoder - introducido por Michel Foucault, es importante comprender la transformación conceptual y procedimental  que sufre el término “poder” y el sentido de sociedad a través de diferentes momentos históricos. En el medioevo, por ejemplo, el poder era ejercido a manera de represión, con la intencionalidad de declarar o finalizar la guerra y negociar la paz o imponerla por medio de la fuerza. Los clérigos y reyes asumían un rol gubernamental parco,  donde el bienestar de la sociedad en general no era imperativo para gobernar.

Ya finalizando la edad media y articulándose con el despliegue del Renacimiento, se incorporan otras funciones al ejercicio del poder, que se refieren básicamente al orden civil y la organización del aumento de la riqueza de los individuos y grupos, esto debido al surgimiento de la nueva clase social, los “burgos”. Sin embargo, el soberano o monarca seguía teniendo la potestad y el derecho a la vida y a la muerte de sus súbditos.

Es así, como para inicios del siglo XVIII, debido a los múltiples cambios de orden cultural, científico, económico y religioso, se incorpora una nueva definición de la sociedad, que ya no solo se limita a la organización,  sino que trasciende a un intento por conseguir el bienestar de la población, esto es, ahondando esfuerzos por el mejoramiento de la salud del pueblo, que inicialmente se media por los índices de mortalidad y por el  aumento del promedio  vida. Esta transformación se da debido a los altos índices de morbilidad por las grandes epidemias de la época. Los años posteriores, esta definición de sociedad fue perfeccionándose más debido al desarrollo de la ciencia y con esto, el mejoramiento de la calidad de vida gracias a los avances en la medicina.  

Es importante resaltar, que en este siglo XVIII, con la problemática de las endemias, las causas de las preocupaciones principalmente obedecían a la disminución en el rendimiento del trabajo, el aumento en los costos económicos, el decrecimiento de la producción, por lo que se veía necesario que los enfermos recibieran una atención inmediata. Por esta razón, para finalizar el siglo XVIII y comenzando el XIX, la medicina adquiere una función específica que es la de “higiene pública”.

Con la industrialización, surge en el sentido de la biopolítica, la preocupación por la vejez, por la niñez abandonada, por los empleados que quedan fuera de actividad, los accidentes en el trabajo, la invalidez permanente. Esto condujo a introducir mejoras en instituciones asistenciales, que ya existían orientadas por la Iglesia, pero donde se ahondaron esfuerzos y recursos para mejorar la atención. De otra parte, se inicia una serie de mecanismos como los seguros, el ahorro individual, mecanismos de seguridad, y otros. 

Tomando como punto de partida esta descripción de poder y sociedad en algunos momentos cruciales de la historia, es importante comprender qué es eso que Michel Foucault entiende por poder, asumiéndolo como “… la multiplicidad de las relaciones de fuerza inmanentes y propias del dominio en que se ejercen, y que son constitutivas de su organización; el juego que por medio de luchas y enfrentamientos incesantes las transforma, las refuerza, las invierte…”1. En este sentido, Foucault se dedica a estudiar todo el entramado del poder y desarrolla a partir de su reflexión, teniendo en cuenta la integración de la política con la economía,  lo que se conoce como biopolítica.

La biopolítica o el estudio del biopoder, se comprende partiendo de la nueva concepción de sociedad que se da en el siglo XVIII, donde a partir de ese momento, se ha intentado agrupar y estudiar desde la práctica del poder o práctica gubernamental, lo concerniente a los fenómenos propios de un conjunto de seres vivos organizados, esto es, características y fenómenos como la salud, la higiene, la natalidad, la morbilidad, la longevidad, las razas, entre otros. Este estudio ha suscitado retos políticos y económicos convirtiéndose en asuntos que forman parte de los planes de gobierno para los Estados a partir del momento.
Michel Foucault entiende que la sociedad “…es un archipiélago de poderes diferentes”2, donde se da un “ejercicio del poder sobre el hombre en cuanto ser viviente”3

Estas primeras reflexiones lo llevan a considerar el biopoder como “el conjunto de mecanismos por medio de los cuales aquello que, en la especie humana, constituye sus rasgos biológicos fundamentales podrá ser  parte de una política, una estrategia política, una estrategia general del poder”4. Es así, como la biopolítica se convierte en un tema de reflexión sobre todos aquellos elementos que constituyen la vida humana y que en cierta forma se convierte en situaciones problémicas para el ejercicio del poder.

Así, por ejemplo, el dispositivo de la sexualidad se convirtió en una prioridad para los planes gubernamentales del Estado. “Este dispositivo del biopoder se fundamenta en la planificación de la fecundidad de la pareja y en el registro y control de los nacimientos, promoviéndolos o censurándolos según convenga a los intereses políticos y económicos del Estado”5. En consecuencia, se desplegó una gerencia o administración entorno al sexo y la fecundidad, empleando esto con fines demográficos y económicos.

En el ideal de biopolitica, se dan unos mecanismos de limitación del poder que ya no van referenciados a robustecer o enriquecer al Estado, al modo que piensan los economistas y gobernantes en la actualidad. Según Foucault:

La población va a dejar de presentarse como un conjunto de sujetos de derecho, un agrupamiento de voluntades sometidas que deben obedecer la voluntad del soberano por intermedio de los reglamentos, las leyes, los edictos, etc. Se la considerará como un conjunto de procesos que es menester manejar en sus aspectos naturales y a partir de ellos.6
Esto supone, que el problema de la población aparece como un asunto político moderno. En la actualidad lamentablemente no se asume en el sentido de preocupación por las personas, sino en el sentido de una “racionalidad planetaria o cálculo planetario”.7 Esto evidencia, como la economía del mercado se convierte en principio organizador y paradigma del Estado, regulando aspectos inherentes a la naturaleza humana.

En últimas, lo que la biopolítica reflexiona, es la relación contemporánea entre el gobierno y el neoliberalismo, cuya política por la vida no se independiza de los intereses comerciales y económicos. En pleno siglo XXI, podría decirse que la drogadicción en jóvenes y adultos, el aumento de la inseguridad, la corrupción, la pobreza extrema, el desplazamiento, entre otros, forman parte del campo de la biopolítica, pero se quedan en los planes gubernamentales y en las campañas políticas, pues en la ejecución no se desarrollan estrategias ni se movilizan recursos al respecto.


Notas y bibliografía
1.     Foucault, Michel, “Historia de la sexualidad” 1. La voluntad del saber. Pg. 112 Traducido al castellano por Ulises Guiñazú. Segunda Edición. Siglo XXI Editores Argentina S.A. Buenos Aires, Argentina, 2003.
2.     Foucault, Michel, “Estetica, ética y hermenéutica”. Pg. 239. Traducido al castellano por Angel Gabilondo, obras esenciales, volumen III. Ediciones Paidós Iberica S.A. Barcelona, España, 1999.
3.     Foucault, Michel, “Defender la sociedad: curso en el college de France (1975 – 1976)”. Pg. 217.  Traducción al castellano de Horacio Pons. Primera Edición. Fondo de Cultura Económica de Argentina, S.A. Buenos Aires, Argentina, 2000.
4.     Foucault, Michel, “Seguridad, territorio, población: curso en el College de France (1977 – 1978)” Pg.15. Traducción al castellano de Horacio Pons. Segunda reimpresión en español. Fondo de Cultura Económica de Argentina S.A. Buenos Aires, Argentina, 2007.
5.     Garibay, Ceballos, Héctor, “Foucault y el poder” Pg. 115. Ediciones Coyoacán, México, D.F.,  2000.
6.     Foucault, Michel, “Seguridad, territorio, población: curso en el College de France (1977 – 1978)” Pg.93. Traducción al castellano de Horacio Pons. Segunda reimpresión en español. Fondo de Cultura Económica de Argentina S.A. Buenos Aires, Argentina, 2007.

7.     Toscano López, Daniel Gihovani, “Un estudio del biopoder en Michel Foucault”. Pg. 111.  (Trabajo de grado para optar el título de magister en filosofía). Pontificia Universidad Javeriana, Bogotá, 2008. 

jueves, 16 de octubre de 2014

EL PERIODO HELÉNICO Y LOS CÍNICOS

El periodo helénico se comprende entre el año 320 a.C. hasta el año 250 d.C. Es reconocido este periodo como el imperio heredado de Alejandro Magno, donde se estableció la hegemonía y este hecho trajo implicaciones en la libertad comercial, política, y cultural de los estados que fueron sometidos. Este periodo es caracterizado por la creación de escuelas que reprodujeron a su manera la filosofía de Platón, Aristóteles y algunos Presocráticos. Estas escuelas (neoplatonismo, los cínicos, el epicureísmo, el estoicismo) aportaron de forma significativa en la concepción de hombre, de alma, de cultura y de relación de poder y sociedad para las civilizaciones posteriores.

Tras la muerte de Alejandro Magno, los Diadocos gobiernan en las diferentes provincias y años posteriores, Roma invade Macedonia y se convierte en Imperio asumiendo el poder. Durante esta época, se desarrolla el cristianismo y este se encuentra fuertemente influenciado por el mundo helénico y por las escuelas que se desarrollaron durante este periodo.
Se entiende entonces, que de Sócrates, Platón, Aristóteles y algunos presocráticos, surgen escuelas que se desarrollan por la tradición oral y por los escritos que alcanzan a llegar de algunos de estos filósofos.

Una de las escuelas de gran influencia e impacto durante este periodo, es la escuela de los cínicos. La palabra “cínico” proviene de la palabra que en griego se refiere a “perro”. Esta escuela se deriva del pensamiento socrático y se reconocían por ser filósofos que andaban en la calle. Entre los representantes de esta escuela se encuentran: Diógenes de Sinope, Bion de Euristenes, Demonas, Crisostomo.

Los cínicos comprenden la physis a partir de dos rasgos: Paraphysisn y Kataphysin. Para ellos el paraphysin se refiere a una visión del hombre en contra de la cultura y de la naturaleza, contrario a lo que representa el Kataphysin, que se relaciona con el reconocimiento del hombre y de la physis según el ser, el cosmos, en relación con la naturaleza. En este sentido, el paraphysin es considerado por ellos como aquello que es artificial y consideran que las normas hacen parte de eso que no es natural, por lo que ellos consideran que no se deben seguir.

Los cínicos por tanto, asumen un estilo de vida arbitrario a lo que la sociedad propone, poniendo en entredicho la cultura y asumiendo que la vergüenza no es natural. Su vida se encuentra enmarcada entre la disputa de vivir entre una vida natural y libre, y una vida social y artificial. Esto lleva a considerar unas actitudes y valores que son considerados como importantes para lograr vivir según el kataphysin:

-          Encrateia: Entendida como el dominio de sí, tanto en lo físico como en lo moral. La encrateia hace referencia a vivir sin metas ni finalidades, para vivir plenamente el presente.
-          Ataraxia: Asumida como la imperturbabilidad, esto es, no dejarse someter por el paraphysin y conservar la serenidad de ánimo.
-          Basileia: Entendida como la soberanía, esto es, el cínico se considera el único rey de su vida, sus reacciones, sus pasiones.
-          Filia: El amor, la fraternidad y amistad que caracterizaba a esta escuela.

-          Parresia: entendida como la libertad en el habla, la honestidad y honradez. (Homologuein) 

lunes, 6 de octubre de 2014

¿Asquearse de qué?

Es un olor indescriptible, un olor que me recuerda la miseria humana, un olor que debería generarme asco de ser el "último hombre"; ese hombre nihilista, que no sabe de felicidad, que consume para alivianar los placeres mundanos, que mató a Dios, que no puede reconocerse a sí mismo, que desprecia la vida y se cree superior a lo que le rodea.

Debería darme asco, debería sentirme hastiado de esta estupidez y  miseria, pero ese acto de reconocimiento es para grandes, para valientes, para sabios....

lunes, 15 de septiembre de 2014

PARA COMPRENDER A NIETZSCHE...

"El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo". Estas son algunas ideas que nos permiten comprender el pensamiento y la obra de Nietzsche:

sábado, 16 de agosto de 2014

FILOSOFÍA HOY

En esta pagina encontraremos una actualización constante de la filosofía, con pensadores que presentan su reflexión entorno a situaciones emergentes.