Es un olor indescriptible, un olor que me recuerda la miseria humana, un olor que debería generarme asco de ser el "último hombre"; ese hombre nihilista, que no sabe de felicidad, que consume para alivianar los placeres mundanos, que mató a Dios, que no puede reconocerse a sí mismo, que desprecia la vida y se cree superior a lo que le rodea.
Debería darme asco, debería sentirme hastiado de esta estupidez y miseria, pero ese acto de reconocimiento es para grandes, para valientes, para sabios....
No hay comentarios:
Publicar un comentario